
Modou LoEl Milán «Ambos trabajamos durante el día y necesitábamos dejar al pequeño Mamodou, de tres años. Aquí, aprende muchísimas cosas, antes de empezar el cole el próximo año. Estamos muy contentos con este servicio, es muy bueno».
Los nuevos maestros de Primaria y de Infantil se formarán durante la carrera en “habilidades interpersonales”, prevención de la violencia de género y respeto a la diversidad afectivo-sexual, “personal, familiar, social y cultural” del alumnado. EL PAÍS ha tenido acceso a las nuevas órdenes del Ministerio de Universidades que establecen los requisitos mínimos que deberán cumplir todos los planes de estudio de Magisterio. Las normativas, una para Infantil y otra para primaria, unifican los contenidos que los futuros docentes deberán adquirir independientemente de donde estudien, refuerzan la enseñanza de las especialidades docentes, como Lengua extranjera, Educación física y Música, generalizan el aprendizaje digital y cambian la denominación oficial de las titulaciones, que pasarán a llamarse Maestra/o en Educación Primaria (ahora solo hace referencia a maestro) por tratarse de carreras muy feminizadas.
Las nuevas órdenes se publicarán en los próximos meses, pero entrarán en vigor en el curso 2025/2026. Las órdenes a las que sustituirán son muy escuetas. Cuando se publicaron en BOE, en el año 2007, apenas ocuparon ocho páginas. Los nuevos documentos suman, en cambio, 78 páginas. Recogen gran parte de los planteamientos realizados al Gobierno por la Conferencia de Decanos de Educación (aunque, como adelantó este periódico, no incluyen los exámenes especiales de ingreso que reclamaban las facultades). Y tratan de definir mucho más un perfil común de maestros para España.
Las universidades seguirán teniendo margen para concretar cómo serán sus títulos, pero los contenidos, el enfoque competencial, la estructura, y el peso mínimo de las distintas partes de la carrera quedan mucho más establecidos. Se limita la tendencia de ciertas universidades privadas a ofrecer una formación cada vez más virtual. Las órdenes establecen que las carreras de Magisterio podrán ser presenciales o híbridas. Y que en todo caso un 60% de las horas serán presenciales.
La normativa establece una nueva estructura de especialidades para Primaria (en Infantil no había y seguirá sin haber), que las órdenes llaman “menciones” y coinciden con las que después se ofertan en las oposiciones docentes. Cada mención tendrá 48 créditos (la carrera tiene en total 240 créditos), y serán: Mención en Educación Primaria; en Audición y Lenguaje; en Educación Física; en Educación Musical; en Lengua Extranjera, y en Pedagogía Inclusiva (que sustituye a la Pedagogía Terapéutica, una expresión considerada problemática). Cursar las menciones supondrá “una intensificación curricular o itinerario específico en torno a un aspecto formativo determinado del conjunto de conocimientos, competencias y habilidades que conforman el plan de estudios”.
Para hacer hueco a las especialidades, se han quitado horas de las disciplinas generalistas, lo que puede generar protestas de las disciplinas generalistas, como Teoría e historia de la educación o Psicología evolutiva. El alumnado podrá, sin embargo, elegir la mención de Educación Primaria (que profundiza en dichos conocimientos generales) o estudiar más de una.
Haber cursado una mención no implicará, de momento, cambios a la hora de presentarse a las oposiciones docentes. No hará falta, por ejemplo, tener la especialidad de Música para presentarse a dichas plazas. Fuentes universitarias consideran, sin embargo, que a medio plazo lo lógico sería que sí hubiera una relación, y que al menos contar con la mención dé más puntos en las oposiciones o en las bolsas de interinos. Eso queda, en todo caso, fuera del ámbito de competencia de las nuevas órdenes, y tendría que ser decidido por el Gobierno tras negociarlo con las comunidades autónomas y los sindicatos docentes.
El secretario general de Universidades, José Manuel Pingarrón, afirma que la normativa busca alinear la formación de los nuevos maestros con la reforma educativa general. Y que su ministerio está abierto a recibir propuestas e introducir cambios en los borradores, que acaban de sacar a exposición pública.
Las órdenes sientan las bases para transformar el aprendizaje práctico de los estudiantes de Magisterio, y aproximarlo a un MIR docente o sistema de inducción en el que los nuevos maestros se incorporen al trabajo de la mano de profesores con experiencia que se caractericen por su buen hacer. La referencia en la orden es aún general y exigirá un desarrollo posterior, pero supone un avance. Las órdenes establecen, en concreto, que las prácticas externas “tendrán un marcado carácter profesionalizador y serán impartidas, en modalidad presencial, en centros escolares de educación primaria acreditados y por docentes universitarios y maestras/os de educación primaria acreditadas/os como tutoras/es de prácticas”. Dicha acreditación de centros y docentes encargados de hacer de mentores de los nuevos maestros será la que permitirá establecer criterios de calidad, aunque de momento no se concretan. Los borradores solo indican que se fijarán “mecanismos de coordinación entre las universidades y administraciones educativas para definir y desarrollar los procedimientos de acreditación en cada comunidad autónoma”.
Los estudiantes de Magisterio seguirán formándose en las materias y competencias que tienen ahora, en cómo enseñar Lengua y literatura, Matemáticas, Ciencias o Plástica. Pero las órdenes incorporan además módulos de seis créditos (que se traducirán en asignaturas en los planes de estudio) que abordan la vertiente socioemocional, considerada cada vez más importante en enseñanza. Tendrán un módulo destinado a adquirir “habilidades personales e interpersonales” que faciliten “la gestión de las relaciones sociales en la comunidad educativa”, la “comunicación eficaz con el equipo directivo, otros docentes, familias y alumnado”, el trabajo en equipo y “estrategias de gestión y resolución de conflictos para abordar problemas de disciplina”. Deberán estudiar también “los elementos sociales constructores de los géneros”, aprender a prevenir la violencia de género y a “adoptar un enfoque de igualdad de género a través de la coeducación”, así como aplicar “acciones” dirigidas a “la transformación de las condiciones socializadoras existentes desde una perspectiva crítica de género”.
En las órdenes, llama la atención la forma en la que están redactadas algunas de las competencias que los alumnos de Magisterio tendrán que adquirir, como por ejemplo, en el terreno de las habilidades personales, las de “rigor, apertura, honestidad, valentía y sabiduría”. O la de promover “una atmósfera armoniosa y positiva en la institución, manejando los conflictos potenciales de forma efectiva”.
Las órdenes hacen hincapié en que los futuros docentes deben asumir una mentalidad investigadora y de reflexión sobre su práctica profesional encaminada a mejorar e innovar en su trabajo basándose en las evidencias científicas. Y también en que deben aprender a manejarse en “entornos digitales flexibles y redes colaborativas, software y hardware”, mantenerse actualizados, hacer un uso responsable de la tecnología y transmitir a los niños a utilizarla de forma “segura y crítica”. Un par de veces al año, el alumnado de Magisterio deberá realizar, además, proyectos interdisciplinares en los que colaboren diversos departamentos de su facultad, siguiendo el ejemplo de lo que viene haciendo la Universidad del País Vasco.
La Conferencia de Decanos de Educación planteó inicialmente al ministerio la posibilidad de que para acceder a la carrera los alumnos hubieran de tener un nivel B2 de inglés, pero la opción fue descartada por el Gobierno al considerar que podía perjudicar a estudiantes de entornos desfavorecidos que quisieran cursar Magisterio. El ministerio, por su parte, planteó que al terminar la carrera los graduados salieran acreditados de dicho nivel de inglés y de uno superior en lengua castellana y, en su caso, en la lengua cooficial del territorio donde estuvieran, pero dicho punto, que no convencía a los decanos, que no consideran labor de sus facultades acreditar conocimientos de idiomas, también ha desaparecido de los borradores.

Los dos únicos centros educativos de Asturias que segregan al alumnado por sexos se enfrentan a perder una financiación pública de más de medio millón de euros si no cambian su modelo educativo. La Consejería de Educación del Gobierno del Principado, de acuerdo con la Lomloe, ha dado un ultimátum a los dos centros vinculados al Opus Dei ―el masculino, Los Robles y el femenino Valmayor― para que implanten aulas mixtas a partir del próximo curso si quieren mantener, como hasta ahora, la gratuidad hasta 4º de la ESO. En casi todas las comunidades, se han dado pasos en este sentido, incluso antes de que se aprobase la reforma educativa, como es el caso de Cataluña. En Asturias, la entidad propietaria de los dos colegios, la fundación Fomento de Centros de Enseñanza, no ha tomado públicamente una decisión, aunque las direcciones de Los Robles y Peñamayor comunicaron hace unos días a las familias que su intención es solicitar la renovación del concierto que concluye este año.
Según el último concierto educativo, Los Robles recibió desde 2017 una ayuda pública de 212.950,08 euros para las seis unidades de Infantil y Primaria, y 194.129,28 para las cuatro de Secundaria. Por su parte, el Principado concedió en el mismo periodo al Peñamayor, que es mixto en Infantil y femenino en el resto de los cursos, una aportación de más de 500.000 euros. Exactamente, 319.425 para Infantil y Primaria y 194.129 para la ESO. Es decir, una media de 73.000 euros al año. Todas estas cifras son, no obstante, mínimas, pues no se incluyen las actualizaciones que se pudieron producir después de cada curso.
Por ahora, la fundación Fomento de Centros de Enseñanza, la entidad propietaria de los dos colegios, no ha tomado públicamente una decisión, aunque hace unos días las direcciones de Los Robles y Peñamayor comunicaban a las familias su intención de solicitar la renovación del concierto que vence este año. Pero para que eso pase, el equipo de la consejera de Educación, Lydia Espina, pone condiciones: implantar ya el curso que viene aulas mixtas en 3 años y en 1º de Primaria, y en el siguiente año escolar extenderlo al resto de niveles hasta 4.º de la ESO.
En otras comunidades, centros del Opus Dei que también segregan por sexos ya han empezado a mover ficha y a anunciar que el curso que viene dispondrán de aulas mixtas. Es el caso de tres colegios en Vizcaya y otros dos de Guipúzcoa, que abandonarán esta práctica después de décadas para no perder los fondos públicos. Antes de la aprobación de la nueva ley educativa, el entonces director de Los Robles aseguró en 2020 que el artículo que dejaba sin conciertos es “inconstitucional” y Fomento de Centros de Enseñanza ganó en los tribunales. Sin embargo, ahora la decisión podría ser diferente, ya que la ley establece de forma clara la norma.
https://prezi.com/p/qvaxjpzcgasq/?present=1
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En la clase de hoy empezamos leyendo una parte de las hojas previamente repartidas, un capítulo basado en una conferencia pronunciada en el Simposio Psicología del Aprendizaje y Desarrollo Curricular, el cual recomienda leer al completo antes de la próxima semana para poder contestar a las 10 preguntas que él corregirá posteriormente en clase.
Los siete centros de 0 a 3 años que funcionan en el concejo atienden a 672 niños, pero la lista de espera en el Consistorio asciende ya a 580
La primera escuela infantil de 0 a 3 años de competencia municipal cumplirá este mes de abril veinte años. Se trata de la Escuela de Educación Infantil (EEI) María Balbín, que abrió en 2003 con 55 niños menores de tres años. Desde entonces, cuenta con un total de 69 plazas y, en este tiempo, la capital asturiana pasó de inaugurar un centro educativo a tener siete a su cargo. La Corredoria, Colloto, La Florida, Rubín, Dolores Medio y Montenuño se fueron sumando a la escuela ubicada en el barrio de Otero para satisfacer una demanda cada vez más alta. Así, a día de hoy, Oviedo cuenta con una oferta anual de 672 plazas, que se cubre cada año, entre nuevas admisiones y renovaciones.

Modou LoEl Milán «Ambos trabajamos durante el día y necesitábamos dejar al pequeño Mamodou, de tres años. Aquí, aprende muchísimas cosas, antes de empezar el cole el próximo año. Estamos muy contentos con este servicio, es muy bueno».
Un servicio que, desde las direcciones de las diferentes escuelas infantiles, califican como «de éxito», aunque está muy lejos de satisfacer las necesidades de las familias ovetenses con hijos entre los 0 y 3 años. Y eso que la natalidad no deja de descender. Según el censo municipal, en la franja de menores de 5 años -la agrupación es de cinco años-, la capital asturiana cuenta con 6.417 niños. Pues bien, en la suma de las listas de espera, por escuela infantil y por edad, la cifra total es de 580 menores de 3 años que no pudieron obtener una plaza para el curso 2022-2023 en alguno de los siete centros de Oviedo.

Edgar YarmaLa Corredoria «Isabella tiene un año recién cumplido y hago turnos con mi mujer para que ella deje a la niña por la mañana y yo la recoja por la tarde. Viene a esta escuela, donde las educadoras son encantadoras, y nos ayuda para poder dejar a la niña en algún lado mientras trabajamos».
Se trata casi de la misma cifra que el Ayuntamiento oferta actualmente (672), por lo que haría falta duplicar el servicio para satisfacer la demanda. Por equipamientos, la escuela infantil de Rubín llega a tener más niños en lista de espera de los que puede albergar en sus instalaciones, sumando 153 pequeños que no han conseguido plaza, frente a 117 que sí están utilizando el servicio municipal. Aunque el caso más claro es el de Montenuño, donde se ofertan un total de 57 plazas y cuenta con una lista de espera de 110, casi el doble de su capacidad.
Tras estas dos, en números de listas de espera, le siguen las escuelas infantiles María Balbín -con 94 niños en lista de espera-, Dolores Medio -91-, La Corredoria -77-, La Florida -41- y Colloto -14-. Una tesitura que se repite, en mayor y menor medida, en todas y cada una de las escuelas infantiles y de las que son conocedores quienes trabajan en dicho servicio municipal. No obstante, Marta Álvarez, directora de la primera escuela municipal ovetense, asegura que «listas de espera hay en todos los centros porque es un proyecto de rotundo éxito, que cubre las necesidaes de conciliación familiar, pero también las necesidades educativas de los más pequeños». Esto, porque con la nueva ley LOMLOE el ciclo de 0 a 3 años es un ciclo con entidad propia dentro de la etapa de Infantil. También Sabino Gómez González, director del centro de Rubín, considera que la situación de su escuela es «idílica». «Los equipos de trabajo llevan un servicio coordinado, un trabajo sobresaliente por su parte», indica el director del centro.
A juicio de Gómez, y a pesar de las grandes listas de espera, «las familias (las que disfrutan del servicio) están encantadas con el funcionamiento de las escuelas infantiles». Y es que en un horario ampliado de siete y media de la mañana a cinco de la tarde -solo se necesita que el diez por ciento de los matriculados requieran quedarse más tarde de las cuatro para que abran las escuelas-, facilitan la conciliación de las familias, en las que los dos progenitores trabajan.
Este caso es, precisamente, el de Modou Lo y su mujer. «Ambos trabajamos durante el día y necesitábamos dejar al pequeño Mamodou, de tres años», asegura el padre de la criatura. Tanto es así que aprovechan la escuela infantil de La Corredoria, donde el pequeño «aprende muchísimas cosas, antes de empezar el cole el próximo año; estamos muy contentos con este servicio, es muy bueno».
Una sensación parecida tiene Edgar Yarma, vecino de La Corredoria, quien tiene que «hacer turnos con mi mujer para que ella deje a la niña por la mañana y yo la recoja por la tarde». Con apenas un año recién cumplido, Isabella «viene a esta escuela, donde las educadoras son encantadoras y nos ayudan para poder dejar a la niña en algún sitio mientras trabajamos, no tenemos más opción». Mientras, la vecina de Villamiana Beatriz Álvarez lleva por segundo año a su pequeño Martín a una escuela que considera «es muy buena, las profesoras se esfuerzan mucho para atender a todos los pequeños que, como yo, no tenemos con quién dejarlos porque trabajo y mis padres también». Tiene otro hijo más mayor que ya está en el colegio.
1. Colloto. La escuela infantil cuenta con un total de 39 plazas, divididas por edades, y una lista de espera de 14 niños. De esa oferta, once menores fueron nuevos admitidos durante este curso (tres niños de 0 a 1 año; cinco de 1 a 2 años; y tres de 2 a 3 años).
2. La Florida. En este centro educativo de 0 a 3 años se ofertan un total de 117 plazas (el segundo más grande, junto a los de La Corredoria y Rubín), de las cuales 54 han sido cubiertas con nuevos ingresos de pequeños. Tiene una lista de espera de 41 menores.
3. Corredoria. También cuenta con un total de 117 plazas, en la segunda posición del ranking –aunque compartida con otros dos centros–. El número de nuevos admitidos es algo menor que en La Florida. Son 51 nuevos niños de menos de tres años que han comenzado, frente a 41 que están en lista de espera.
4. Dolores Medio. Es la escuela infantil con mayor capacidad del municipio, con un total de 156 plazas. De estas, 63 han sido cubiertas con nuevas admisiones en este año en curso. Además, cuenta con 91 menores de tres años que están en lista de espera.
5. María Balbín. Es el más antiguo de Oviedo y cuenta con 69 plazas, 35 de ellas cubiertas con nuevos admitidos. Eso sí, cuenta con 94 niños que se quedaron a la espera de una plaza.
6. Montenuño. Tiene apenas 57 plazas y una lista de espera de 110 menores. Más de la mitad de admitidos, 36 de ellos, fueron de nueva inscripción.
7. Rubín. Es uno de los centros con mayor capacidad, con 117 plazas ofertadas. Todas ellas cubiertas, por lo que cuenta con una lista de espera de 153 menores, la cifra más alta de las siete escuelas municipales.
La estrategia ‘Bressols pel clima’ (escuelas infantiles por el clima, en catalán) de Barcelona incluye instalar cubiertas verdes, aumentar la energía renovable, establecer espacios de intercambio de ropa, juguetes y utensilios de crianza, y colocar aparcamientos para bicis
Proteger a la pequeña infancia del cambio climático es el objetivo del proyecto ‘Bressols pel clima’, impulsado por el Ayuntamiento de Barcelona en las 103 escuelas municipales para hacer estos equipamientos más verdes y sostenibles.
En la ciudad viven más de 34.700 niños de 0 a 3 años y más de 72.000 entre 0 y 6 años, según datos del padrón municipal. Bajo la premisa de que los niños son los menos responsables de la crisis ambiental y que les afectará el resto de sus vidas, ‘Bressols pel Clima’ quiere coordinar las diferentes acciones que realizan las guarderías en esta materia, ya que hasta ahora lo hacían de forma más aislada.
Así, hay actuaciones que ya se han implantado, pero la hoja de ruta se despliega con el horizonte 2030, coincidiendo con el calendario del Plan de Acción por la Emergencia Climática de la ciudad.

La iniciativa incluye 47 propuestas centradas en instalar cubiertas verdes, crear refugios climáticos, aumentar las instalaciones de generación de energía renovable, impulsar la creación de comunidades energéticas, establecer espacios fijos de intercambio de ropa, juguetes y utensilios diversos de crianza, y colocar aparcamientos para bicicletas en todas las cuna.
Hay seis grandes ejes:
Naturaleza. Patios verdes y abiertos, y cubiertas verdes. Se prevé renaturalizar los patios plantando árboles y otras plantas y abriéndolos a la ciudadanía, consolidando el programa Patios abiertos en el barrio. Se explorará el campo de las cubiertas verdes, ya que actualmente no hay cuna con cubierta verde, y la primera prueba se hará en la futura EBM Pere Calafell (en construcción) el curso 2023-2024.
Energía. Transición energética con cunas consumidoras y generadoras de energía renovable. En la actualidad, hay 58 instalaciones solares térmicas, 4 cunas con placas fotovoltaicas, y 76 jardines de infancia con contrato con la empresa pública Barcelona Energía. El objetivo es incrementar estas instalaciones de energía renovable, para lo que ya se está trabajando en los equipamientos que se abrirán próximamente en los barrios de Trinitat Nova, Sant Andreu y La Marina del Prat Vermell.
Temperatura. Confort térmico y refugios climáticos. Se estudiará qué escuelas pueden incorporarse a la red de refugios climáticos de la ciudad y, según las previsiones, en verano habrá los primeros cinco patios dentro de esta estrategia. También se abordará el confort térmico, el mantenimiento de los equipos de climatización y la mejora de la eficiencia energética.
Residuos. Reducción, reutilización y reciclaje. 4 de cada 10 cunas tienen ya algún tipo de mercado de intercambio de ropa, juguetes y utensilios de crianza, una iniciativa que contribuye a la reducción del consumo ya la disminución de los residuos. Ahora se quiere extender estas prácticas con espacios fijos de intercambio de materiales.
Alimentación. Comida sostenible y saludable. En el marco de la Estrategia de Alimentación Saludable y Sostenible, se quiere consolidar la apuesta por los alimentos de proximidad y ecológicos que actualmente está ya en un 90% de los productos de los menús. El hecho de que todas las guarderías dispongan de una cocina propia facilita la elaboración diaria de las comidas con productos frescos y de temporada. Este eje también contempla ofrecer a las familias recomendaciones sobre menús sostenibles, realizar talleres para evitar el desperdicio alimentario y tener relación directa con los compostadores del barrio para llevar los restos de comida.
Educación. Sensibilización ambiental y hábitos. Un total de 27 jardines de infancia municipales forman parte de la red Escuelas + Sostenibles y Compromiso por la justicia climática, y se pretende incorporar todas las cuna a esta red con acciones concretas dentro de sus proyectos educativos, como tener parkings de bicicletas grandes y pequeñas, y de patinetes.
La comunidad educativa de las escuelas infantiles incluye cerca de 1.000 educadoras y 9.000 niños con sus familias, lo que suma unas 25.000 personas.

Al acto de presentación, el 1 de febrero, asistieron el concejal de Educación, Pau González, y el de Emergencia Climática, Eloi Badia. González remarcó que “la pequeña infancia es uno de los colectivos con menos responsabilidad y quien más sufrirá sus consecuencias en el futuro”.
Por su parte, Badia indicó que los retos de la justicia climática son una realidad presente y ya existen situaciones irreversibles. “Debemos cambiar el enfoque y hábitos y principios. Y la educación debe ser una palanca de cambio”, ha afirmado.
Por su parte, el meteorólogo Francesc Mauri ha hecho un repaso histórico de los principales indicadores de los últimos años. Entre los datos más sorprendentes, destaca que, en apenas 30 años, el nivel del mar ha subido 10 centímetros en Catalunya.

El Gobierno ha descartado implantar un examen especial para poder acceder a las carreras de Educación Infantil y Primaria como planteó hace un año. La idea, que partió originalmente de las facultades de magisterio, fue incluida por el Ministerio de Educación en su documento de 24 propuestas para mejorar la profesión docente. El objetivo de dicha prueba era “mejorar la selección de los estudiantes” y contribuir, mediante una reducción de la oferta de plazas universitarias, a paliar los problemas para encontrar empleo de muchos de quienes se forman para ser maestros, lo que a su vez “repercute en la valoración que hace la sociedad de dichas titulaciones”, indicaba el documento.
El Ministerio de Educación puso la propuesta sobre la mesa (la exministra de Educación Isabel Celaá había afirmado en 2020 que consideraba necesario que los alumnos que entraran en las facultades de Educación lo hicieran “con notas altas”). Pero su implantación era competencia del ministerio de Universidades, que lo ha descartado “completamente”, según indican a EL PAÍS fuentes conocedoras de las conversaciones que el Gobierno y los responsables de las facultades de Educación mantienen desde hace más de un año para reformar la formación inicial del profesorado, es decir, lo que aprenden en la carrera.
El diseño de la prueba adelantado por Educación, que fue solo un esbozo, señalaba que el nuevo examen de acceso debía “evaluar la competencia comunicativa y el razonamiento crítico y la competencia lógico-matemática, e incluir aspectos referidos a actitudes y competencias de la profesión docente”. El proyecto inicial que los decanos de Educación trasladaron al Gobierno incluía la recomendación de que el examen valorase cualidades psicológicas de los aspirantes a maestro de carácter socioemocional. Los responsables del Ministerio de Universidades no han considerado, sin embargo, adecuada la prueba y han expresado incluso dudas sobre su encaje legal.
Su razonamiento se basa, explican fuentes del Gobierno, en que al estar planteado como un examen previo al ingreso en las carreras, impediría que los alumnos que no lo aprobaran alcanzaran a lo largo de la carrera las competencias exigidas en la prueba, entre ellas las socioemocionales. Es decir, que podría resultar injusto para aquellos alumnos que quizá a los 18 años no hubiesen alcanzado los estándares establecidos, pero, con la formación adecuada durante el grado, sí podrían alcanzarlos. El examen más conocido en las carreras sanitarias, el MIR que realizan los médicos, añaden las fuentes, no se realiza antes de entrar en la carrera, sino una vez que la han acabado, en un sistema destinado a regular la formación práctica en las distintas especialidades.
Los exámenes de ingreso para estudiar carreras de Educación existen, sin embargo, en otros países, como Finlandia, considerado una referencia educativa mundial debido, entre otros motivos, a la calidad de sus docentes. Y también en España. En Cataluña están vigentes desde hace años las llamadas Pruebas de Aptitud Personal para acceder a los grados de Educación Infantil y Primaria, tanto en universidades públicas como privadas, de la comunidad autónoma, que incluye dos exámenes, una prueba de “competencia comunicativa y razonamiento crítico” y otra de “competencia logicomatemática”. Aprobar la prueba es condición necesaria para matricularse en dichas carreras. La Universidad de las Islas Baleares realiza un filtro similar para quienes quieren acceder a ambas titulaciones.
Las fuentes del Gobierno consultadas afirman que para aumentar el nivel académico del alumnado que entra en las carreras de magisterio y de paso mejorar el nivel de empleabilidad de los titulados, las universidades podrían reducir su oferta de plazas, lo que provocaría un aumento de la nota de corte. O también podrían hacerlo las comunidades autónomas, que son las que autorizan cuántas plazas de cada carrera puede ofertar un centro académico. La primera opción, la autorregulación universitaria, choca, sin embargo, con la disparidad de intereses existente entre las propias universidades, especialmente por la presencia de campus privados que han encontrado en la rama educativa un lucrativo nicho de mercado.
Lo que el Gobierno sí sigue negociando con las universidades, y su resultado podría conocerse en las próximas semanas, son los cambios en los planes de estudio de las carreras de Educación Infantil y Educación Primaria con el objetivo de adaptarlos a la concepción de la enseñanza, más competencial, contenido en la ley educativa, la Lomloe, aprobada en 2020. La intención del Ministerio de Universidades y de las facultades de Educación es que los nuevos contenidos de la carrera puedan entrar en vigor el curso que viene. Una vez que se aprueben las correspondientes órdenes ministeriales, el Ejecutivo y las universidades se centrarán en el cambio del máster que habilita para ser profesor de secundaria.
La renuncia a implantar un filtro general en el acceso a las carreras de Educación reduce aún más la ambición del plan para reformar del profesorado en la presente legislatura. Cuando el Ministerio de Educación presentó su “documento para el debate”, titulado 24 propuestas de reforma para la mejora de la profesión docente, sindicatos de enseñanza y expertos en educación ya lo consideraron excesivamente genérico y falto de alcance, y vieron el plan del Gobierno como poco más que un trámite para cubrir la obligación legal impuesta por la Lomloe, que en su disposición adicional séptima estableció: “A fin de que el sistema educativo pueda afrontar en mejores condiciones los nuevos retos demandados por la sociedad e impulsar el desarrollo de la profesión docente, el Gobierno, consultadas las comunidades autónomas y los representantes del profesorado, presentará, en el plazo de un año a partir de la entrada en vigor de esta Ley, una propuesta normativa que regule, entre otros aspectos, la formación inicial y permanente, el acceso y el desarrollo profesional docente”.
Inicialmente, Educación barajó crear un estatuto docente, pero después se inclinó por ir aprobando reformas parciales en la formación inicial, el acceso a la profesión docente, la formación continua y la carrera profesional. En ninguno de dichos terrenos se ha avanzado, sin embargo, mucho. Fuentes del ministerio apuntan que las elecciones que los sindicatos docentes celebraron a final del año pasado, que hicieron que los meses anteriores fueran poco propicios para negociar algunos de los puntos clave. Y una vez pasadas las elecciones sindicales, el calendario de los comicios municipales, autonómicos y generales hace improbable que el ministerio se anime a dar pasos que puedan generar polémicas, salvo que sean imprescindibles.
El documento de las 24 medidas ya renunció a establecer un sistema de incorporación a la profesión similar al MIR de los médicos, basado en el acompañamiento durante unos años de los primeros pasos de los nuevos docentes en los centros por parte de profesores expertos. Tampoco ha habido avances en la implantación de un modelo de evaluación de la labor docente vinculado a la carrera profesional (es decir, con consecuencias salariales), en el sistema de formación permanente de los maestros, o en la reforma del formato de las oposiciones con que se accede a las plazas en la enseñanza pública. Entre las propuestas presentadas hace un año figuraba la actualización de los temarios que deben estudiar quienes se presentan a dichas oposiciones, algunos de los cuales -especialmente en especialidades docentes conectadas con las nuevas tecnologías, como la informática-, se han quedado manifiestamente anticuadas. Un cambio que sí podría producirse en lo que queda de legislatura.
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