Los siete centros de 0 a 3 años que funcionan en el concejo atienden a 672 niños, pero la lista de espera en el Consistorio asciende ya a 580
La primera escuela infantil de 0 a 3 años de competencia municipal cumplirá este mes de abril veinte años. Se trata de la Escuela de Educación Infantil (EEI) María Balbín, que abrió en 2003 con 55 niños menores de tres años. Desde entonces, cuenta con un total de 69 plazas y, en este tiempo, la capital asturiana pasó de inaugurar un centro educativo a tener siete a su cargo. La Corredoria, Colloto, La Florida, Rubín, Dolores Medio y Montenuño se fueron sumando a la escuela ubicada en el barrio de Otero para satisfacer una demanda cada vez más alta. Así, a día de hoy, Oviedo cuenta con una oferta anual de 672 plazas, que se cubre cada año, entre nuevas admisiones y renovaciones.
Un servicio que, desde las direcciones de las diferentes escuelas infantiles, califican como «de éxito», aunque está muy lejos de satisfacer las necesidades de las familias ovetenses con hijos entre los 0 y 3 años. Y eso que la natalidad no deja de descender. Según el censo municipal, en la franja de menores de 5 años -la agrupación es de cinco años-, la capital asturiana cuenta con 6.417 niños. Pues bien, en la suma de las listas de espera, por escuela infantil y por edad, la cifra total es de 580 menores de 3 años que no pudieron obtener una plaza para el curso 2022-2023 en alguno de los siete centros de Oviedo.
Se trata casi de la misma cifra que el Ayuntamiento oferta actualmente (672), por lo que haría falta duplicar el servicio para satisfacer la demanda. Por equipamientos, la escuela infantil de Rubín llega a tener más niños en lista de espera de los que puede albergar en sus instalaciones, sumando 153 pequeños que no han conseguido plaza, frente a 117 que sí están utilizando el servicio municipal. Aunque el caso más claro es el de Montenuño, donde se ofertan un total de 57 plazas y cuenta con una lista de espera de 110, casi el doble de su capacidad.
Tras estas dos, en números de listas de espera, le siguen las escuelas infantiles María Balbín -con 94 niños en lista de espera-, Dolores Medio -91-, La Corredoria -77-, La Florida -41- y Colloto -14-. Una tesitura que se repite, en mayor y menor medida, en todas y cada una de las escuelas infantiles y de las que son conocedores quienes trabajan en dicho servicio municipal. No obstante, Marta Álvarez, directora de la primera escuela municipal ovetense, asegura que «listas de espera hay en todos los centros porque es un proyecto de rotundo éxito, que cubre las necesidaes de conciliación familiar, pero también las necesidades educativas de los más pequeños». Esto, porque con la nueva ley LOMLOE el ciclo de 0 a 3 años es un ciclo con entidad propia dentro de la etapa de Infantil. También Sabino Gómez González, director del centro de Rubín, considera que la situación de su escuela es «idílica». «Los equipos de trabajo llevan un servicio coordinado, un trabajo sobresaliente por su parte», indica el director del centro.
Las familias, «encantadas»
A juicio de Gómez, y a pesar de las grandes listas de espera, «las familias (las que disfrutan del servicio) están encantadas con el funcionamiento de las escuelas infantiles». Y es que en un horario ampliado de siete y media de la mañana a cinco de la tarde -solo se necesita que el diez por ciento de los matriculados requieran quedarse más tarde de las cuatro para que abran las escuelas-, facilitan la conciliación de las familias, en las que los dos progenitores trabajan.
Este caso es, precisamente, el de Modou Lo y su mujer. «Ambos trabajamos durante el día y necesitábamos dejar al pequeño Mamodou, de tres años», asegura el padre de la criatura. Tanto es así que aprovechan la escuela infantil de La Corredoria, donde el pequeño «aprende muchísimas cosas, antes de empezar el cole el próximo año; estamos muy contentos con este servicio, es muy bueno».
Una sensación parecida tiene Edgar Yarma, vecino de La Corredoria, quien tiene que «hacer turnos con mi mujer para que ella deje a la niña por la mañana y yo la recoja por la tarde». Con apenas un año recién cumplido, Isabella «viene a esta escuela, donde las educadoras son encantadoras y nos ayudan para poder dejar a la niña en algún sitio mientras trabajamos, no tenemos más opción». Mientras, la vecina de Villamiana Beatriz Álvarez lleva por segundo año a su pequeño Martín a una escuela que considera «es muy buena, las profesoras se esfuerzan mucho para atender a todos los pequeños que, como yo, no tenemos con quién dejarlos porque trabajo y mis padres también». Tiene otro hijo más mayor que ya está en el colegio.


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